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miércoles, 26 de diciembre de 2012

La historia en la que tú decides - Capítulo 1


Uno de mis momentos favoritos del día es cuando te encuentras bajo las sábanas, todavía sumida en el recuerdo de tus sueños  y el sol empieza a colarse entre las rendijas de la persiana, sintiendo el calor de sus rayos en tu piel y creando un ambiente cálido y confortable en la habitación a pesar de estar en invierno. Si añadimos a esto que es sábado y que te espera un fin de semana para disfrutarlo con toda la tranquilidad del mundo, la cosa mejora mucho.
¿Esto hubiera sido perfecto, verdad? Pues la realidad se aleja de lo que hubiera sido ese fin de semana perfecto, pero empecemos desde el principio:

6.30 AM Casa de Sandra.

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- Mmm... - Cogí a tientas el móvil que yacía en la mesilla, sin apenas abrir los ojos - ¿Sí?
- Oye, ¿me puedes venir a buscar? Como mi madre se entere de que no he pasado la noche en casa me mata y no tengo dinero para coger el bus.
- ¿Estás de coña? Son las 6.30, a estas horas no soy persona y pretendes que me meta en el coche, vaya a vete tú saber dónde y te salve el culo después de llevar más de una semana sin contestar mis llamadas. - Me incorporé en la cama mientras me restregaba los ojos con la mano libre para liberarme un poco del sueño.
- ¡Venga por favor! Te prometo que te lo compensaré.
- Más te vale. ¿Dónde estás?

Estaba harta de tener que ir siempre detrás de Paula, eramos amigas desde la infancia pero desde que cumplió los 18 no hay quien la reconozca. Sus padres estaban hartos de su comportamiento; cada dos por tres desaparecía durante dos o tres días y volvía a casa sin dar explicaciones, cambiaba de "novio" como de camisa, y era conocida como una gran NINI, ni estudiaba ni tenía intención alguna de trabajar. Sus padres ya le habían amenazado varias veces en echarla de casa si no cambiaba, pero al final siempre les daba pena y le daban otra oportunidad.


Pero qué podía decir yo, que a estas horas de la mañana me estaba dirigiendo hacia un suburbio de las afueras de la ciudad. Aparqué el coche en la calzada, a unos metros del bar que me había indicado. Esperé cinco minutos largos y en vista que no aparecía la llamé al móvil, pero como no, saltó el buzón. Genial, ¿ me hace venir hasta aquí y no tiene la poca decencia de salir?

Estaba harta, salí del coche dando un portazo y me dirigí hasta el bar. Sin pensármelo entré dentro, porque sabía que si le daba vueltas me iría por donde había venido. No se merecía una amiga como yo, es más yo no me merecía a alguien como ella.

Las expectativas era como me las imaginaba: Música a todo volumen, olor a alcohol y tabaco que echaba para atrás y un gran jolgorio de voces entre mezcladas. Mis ojos iban de un lado a otro, buscándola  hasta que por fin la vi; estaba sentada encima de una mesa de billar, rodeada de un grupo de tíos y con unas cuántas copas a su alrededor.


- ¡Eh! ¡Vámonos de aquí ya! - Con tanto estruendo casi ni podía oír mi propia voz.

- Oh, has venido. - Vino hasta a mi tambaleándose y me rodeo con su brazo por los hombros. - Sabía que no me fallarías, mira te voy a presentar a unos amigos que me han invitado a un par de copas - Como si mi mal humor fuese poco, ahora tenía que aguantarla borracha.
- He dicho que nos vamos, ya. - La agarré del brazo y la arrastré hacia la puerta, pero uno del grupo se interpuso.
-¿Se puede saber qué haces? Nos lo estamos pasando bien, no arruines la noche. - Dijo con una voz grave.
- Me parece muy bien, pero ya ha tenido suficiente por hoy, así que se viene conmigo. - Intenté desviarme hacia un lado pero el chico pegó un silbido y en menos de un segundo me encontré rodeada por su grupo de amigos. Esto no pintaba bien.

By: A New Beginning

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